miércoles, 19 de mayo de 2010

Él temblaba al igual que yo, me rodeo con su mano hasta llegar a la ultima parte de
mi espalda me empujo hacia él, apenas suspire, probe sus labios, coloque mis
manos al rededor de su cuello, y lo segui lentamente,— ¿Y si no le gustaba?
¿Y si todo finalizaba alli? ¿Y si les contaba sus amigos que fue lo peor?
preguntas que no me dejaban consentrame, hasta que me olvide,
sentia que el horrendo gimnasio que nos rodeaba habia desaparecido
y estabamos en algun sitio atractivo en el que que nadie podia vernos,
que eramos él y yo, solamente nosotros, luego el rio y me miro,
me abrazo con fuerza y olvide todas esas preguntas locas que surgieron en aquel momento único e irrepetible.

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